¿Desde cuándo soy un auto?

Desde cuándo un auto define mi vida, mi felicidad, mi progreso; la respuesta en mi caso es desde siempre y la culpa siempre se la eché a la sociedad y a esa profesora de la universidad que me preguntaba cuál era el carro de mis sueños (un BMW X5), aunque en realidad el problema no es soñar y tenerlo el problema es que represente más de lo que es…un simple medio de transporte.

Estoy plenamente consciente que entre más te adentres en algo las tentaciones serán mayores, en este caso en la vida espiritual más, el ego querrá aumentar para no salir de la jugada pues a nadie le gusta ser “desplazado” o al menos cuando se trata de ego.

Cuando compré mi primer carro ya muchos de mis amigos tenían, yo demoré porque soy alma gitana y decidí viajar antes; sin embargo al regresar a Panamá después de 2 años de mucha soledad el carro simbolizaba el premio al sacrificio, el premio a que era una niña grande pero sobretodo exitosa.

Es una CAMIONETA 4X2 espaciosa, ecónomica y de color negro (amo los carros de color negro, dorados o grises) le había puesto un sticker de mariposa rosada donde va la gasolina. Aunque no le tenía nombre ni esas placas adelante es muy especial para mi.

Pasaron los años y estuve en muchas situaciones económicas dificiles pero siempre hubo plata (gracias al apoyo de mi esposo) para pagarlo hasta que un día dejó de ser del banco para ser 100% mío (mira el ego actuando) en realidad nuestro porque en el transcurso de esos año me casé y mi esposo fue quién me ayudo.

Pero como todo evoluciona el año pasado decidimos que era el momento de tener otro auto en la casa, porque mi emprendimiento iniciaba y en un país como Panamá (y no viviendo en el centro) era complicado sin auto, además estaba haciendo millonario a UBER. Todo se dió de la mejor manera y pudimos comprar otro. Un carro pequeño rojo, el color favorito de mi hijo, “Cute” pero pequeño y a pesar que mi esposo me dejó sacarlo de la agencia ese sería el carro que el manejaría por ser el “pequeño“.

Los mensajes del universo

De repente en septiembre del año pasado vino el primer mensaje que no supe interpretar (para que veas que el universo te plantea las situaciones para que aprendas y si sigues de testarudo te manda la lección una y otra vez)… Ok Ok sigo… bueno el año pasado LA CAMIONETA se dañó justo un mes después de comprar al “pequeño” y repararlo fue una inversión grande de dinero (cambio de motor) así que me tocó seguir con el “pequeño” pasado 2 meses quedó muy bien LA CAMIONETA pero el timón ya no volvió a ser lo mismo (auqnque mi esposo diga que todo está bien) para mi está muy duro e incomodo, bueno que puedo esperar después de 9 años.

Así que cambiamos de auto, yo usaría el más nuevo para que fuera más cómodo, realmente no tenía opción pero siendo sincera, lo odiabaaaaaaaaaaaaaaa, todos los carros se me tiraban, me sentía pequeña física y emocionalmente. Si alguien me decía es tu carro nuevo yo buscaba la forma (sin darme cuenta) de aclarar que teníamos otro carro UNA CAMIONETA.

El segundo llamado del universo fue cuando en febrero de este año a solo 5 meses con el “pequeño” me chocan y por primera vez tengo la culpa o al menos eso dijo el juez porque el señor del otro carro “no me vió” te imaginas como iba creciendo mi rechazo a un objeto innanimado que al final la única energía que esta adquiriendo es la mía de frustración, rechazo y hasta odio.

Pero sin hacer caso, seguí en mi burbuja gris, y pasaron los meses sin darme cuenta, con excusas varias para no arreglar el choque, incluso sin lavarlo (solo pensarlo ahora siento vergüenza).

Por otro lado

Hace 2 meses mi vida cambió porque tomé la decisión de conocer más mi espiritualidad y eso trajo consigo muchas personas y aterrizar muchas ideas. Una de ellas fue mi proyecto 333 que después de ser una persona sumamente consumista quería dedicar mi energía a lo que realmente importa y no seguir pendiente a la marca de mi cartera o combinación de mi ropa.

Ha sido un proceso intenso en donde la luz de mi corazón está brillando al punto que atrae más luz de personas maravillosas una de ellas es Janis Buendía a quién he visto solo una vez;  es una minimalista consumada o al menos esta como en high school y yo apenas en pre-kinder y mientras hablabamos por una u otra razón salió el tema de la situación económica que atraviesa Panamá pero más allá de eso lo poco útil de tener 2 autos si ambos no trabajan en la calle.

Me explicaba desde su experiencia como llevar el minimalismo más allá de la ropa para disfrutar más de la vida pues siempre creemos que entre más ganemos $$$$ mejores serán las cosas y las cosas son justamente buenas en el hoy si logramos aceptar que tenemos que aprender.

Mi hoy

La situación país ha afectado un poco la económia aunque realmente creo que es el universo mandando mensajes de que estamos malgastando todo: el agua, el salario, el tiempo. Jajaja esto pasa cuando inicias la vida espiritual en nivel de aprendizaje en este pre-kinder de la vida te enseñan a valorar el hoy, y no depender de lo material.

Y si mi felicidad sigue dependiendo de lo material puedo pasar muchos años en este pre-kinder espiritual, por eso hoy doy ese primer paso a soltar todo lo que me “represente” ya que lo único que me representa es mi ser y eso es intangible porque es luz.

Hoy mientras manejaba el “pequeño” detrás de mi esposo que manejaba “LA CAMIONETA” lloraba porque me dijo que el aire acondicionado se había dañado, pero no lloraba por el aire o porque en este momento era prioridad pagar la matrícula escolar 2019 de nuestro hijo; lloraba de vergüenza, lloraba porque no entendía como un auto representaba tanto para mí, como un auto simbolizaba lo exitosa que era, me avergonzaba pensar que odiaba (que sentimiento más feo) ….que odiaba un auto.

“¡En serio Yas! ¿odias un auto?”

Qué culpa tiene el “pequeño” si alguien piensa que soy menos por un auto entonces no me conoce, triste de mí si aún creo que eso importa.

Por eso HOY decidí soltar todo aquello que me ata e independientemente de que podamos o no mantener 2 autos o que la situación del país sea buena o mala es hora de dejar ir a LA CAMIONETA, arreglar el choque del “pequeño” (que por suerte el seguro aún cubre), lavarlo e invertir en la moto soñada de mi esposo.

HOY es el día para soltar mis ataduras emocionales, empezar a reconciliarme con el “pequeño” pero no amarlo pero tampoco odiarlo simplemente agradecer a Dios la posibilidad de transportarme. A soltar lo que siento por la definición de “éxito” y a disfrutar de las oportunidades de tener ese auto nuevo que este mes cumple un año.

HOY suelto (y pongo en venta) LA CAMIONETA que deja buenos recuerdos en el alma, en donde deben estar y no en algo material.

HOY aprendí una nueva forma de libertad y de escuchar al universo.

¡Vendo TUCSON con buena energía!

 

 

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