Italia no es como lo pintan!

Definitivamente mi vida es un antes y un después de mi recién viaje a Italia, pues quién, no quiere ir a comer pasta, sostener a la Torre de pisa y dejar una carta a Julieta.

Sin embargo yo conocí otra Italia, una que no pintan en los libros, ni en los cuadros; sino la que se te queda en el corazón esa que te deja la Dolce Vita tatuada en la piel, esa que convierte un simple viaje en el viaje de TU VIDA, cosa que creí que solo le pasaría a Julia Roberts pues el marido la había dejado y necesitaba encontrarse.

Comprendí que mi acelerada agenda no tiene sentido, sino disfruto cada paso, me hizo ver que no estoy tan loca pues de joven amaba ir a los restaurantes y bares a observar la gente para tener historias para escribir; allá descubrí que es parte de lo cotidiano. “Eso” de sentarse a disfrutar un café o un spritz mientras ves la vida, pero no pasar (la vida) sino VIVIRLA.

Los verdes de sus campos me hipnotizaron, mientras escuchaba las sonrisas de su gente atrapar mi alma para siempre.

Te preguntarás cómo llegue a esa Italia pues, todo se debió a la valentía de una hermosa chica llena de sueños y con esa sonrisa italiana que enamora que decidió ir a conocer Panamá, sí ese mismo, el Panamá de mis amores el que me vió nacer.

Ella llegó con ganas de aprender español y también aprender (esto es lo que yo asumo) lo que  llamaban estrés, comida enlatada y correr sin sentido. Su lugar de destino, la casa de mi primo y su familia; debo confesar que al inicio estaba alejada de ellos porque no quería “interferir” sus ocupadas agendas atendiendo a la “chica extranjera” pero un día (el cual no recuerdo) gracias a la esposa de mi primo y por su “pequeña obsesión” por Italia me invitó a conocerla.

Allí sucedió lo mágico, pasó de ser “la chica extranjera” a ser mi familia, a ser la tía de mi hijo, esa tía que le enseñaba palabras raras y divertidas; fue como cuando enlazan un caballo rebelde así empezaba ella a enlazar mi corazón.

Pasó el tiempo, mientras que la magia de la  tecnología empezó hacer maravillas, un like por aquí, otro por allá; ella regresó a Italia, regresó de visita a Panamá, la esposa de mi primo también fue a visitarla y en todo este tiempo no solo habían intercambios de regalos que reflejaban agradecimiento sino que el cariño entre las familias iba creciendo.

Un buen día todo estaba alineado, las vacaciones universitarias de esa adorable chica italiana (sí ya estaba en la universidad había crecido jejeje), las vacaciones escolares de mis sobrinas e hijo y bueno!!!! el mundo entero estaba listo para que mi familia y la de mi primo emprendiéramos un viaje de 13 horas a conocer de dónde había nacido tan dulce chica que nos había robado el corazón.

Lo primero al llegar a Italia como buena católica fue ir a buscar la bendición papal y participar en una audiencia en donde el mensaje fue claro… Vive, ama y sueña.

De allí iniciaría una transformación para mi alma, el lugar? GROPPARELLO un lugar que no está en la lista de la agencia de viajes pero que en él recibiría abrazos con el corazón y sonrisas que trascienden idiomas.

De allí recorrí muchos lugares del norte desde Pisa hasta Sirmione sin embargo, lo que realmente me quedo es con los café con historias; entender que el tiempo es igual en todas partes y que somos nosotros quienes decidimos tenerlo en contra; que la comida se disfruta pero sobretodo se comparte.

La Italia que no te cuentan es porque no se puede describir solo sentir, es una Italia que llevarás en el corazón eternamente sin necesidad de vivir en ella. Cuando comprendas que la “Dolce Vita” no es tomar vino y comer pasta solo en ese momento aprenderás a vivir.

Italia no es como lo pintan…. es MEJOR!

 

Dedicado con todo el amor a mi familia italiana Los Giardinelli

 

 

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